Donación obligatoria de órganos, ¿por qué es ‘gratuita’ y no materia de libremercado?

organos

Por @aralmu

Lo que es suyo en vida, no bien usted fallezca pasará, gratuitamente, a ser de ‘moya’. Pero, en este caso, ‘moya’ son los médicos, los bancos, los empresarios y las clínicas privadas, que se enriquecerán con lo que alguna vez fue…¡¡usted!! 

OIGA, SEAMOS FRANCOS y digamos las cosas por su nombre, aunque las personas de cuero sensible se sientan  horrorizadas. Acá en el campo donde vivo, mis vecinos y las personas con las que socializo a diario manifiestan real preocupación debido a la noticia que han leído o escuchado. Se trata de aquel asunto  respecto del cual parlamentarios y gobierno desean legislar: la donación de órganos humanos. Post mortem, se supone, porque si la mentada donación se produjese antes que la ‘pelá’ haga su macabra visita estaríamos hablando de un vulgar tráfico o bolicheo de órganos humanos, algo así como “bofetráfico”  compitiendo con el narco. Pero, no… no creo que la cuestión sea tan al lote. Es para después de haber estirado la chala… de eso estoy seguro. 

Bueno, ¿y por dónde pasa la duda de mis paisanos y vecinos? Ellos (y me sumo a esa inquietud) creen que este tema se encuentra muy en pañales todavía como para transformarlo en ley. Hay mucho paño que cortar (me tirita hasta el píloro cuando menciono aquel terminacho espeluznante: “cortar”), muchas dudas y, sobre todo, se hace imprescindible establecer ciertas regulaciones en el tema, ya que así lo exigen el libre mercado, el neoliberalismo y la oferta y la demanda.  Claro pues, o somos libremercadistas o no somos ninguna cosa. He ahí el quid del asunto. Si vamos a ser neoliberales, seámoslo “con tutti”. 

¿Por qué digo esto? Es que se está hablando de obligatoriedad como donante; es decir, por mucho que su cuerpo sea suyo (de su absoluta propiedad), los órganos que lo componen pasarían a ser de “moya” apenas usted estire la pata; y lo que es peor, cuando ‘moya’ necesite alguno de sus organitos  tendría que pagar –y  caro- a la clínica u hospital que lo proveerá del repuesto que requiere. Mal negocio para la familia del occiso, pues este dona gratis, pero la caterva de matasanos, banqueros y empresarios que bailan en las clínicas cobrarán en oro por cada órgano, aludiendo (por supuesto) a ‘gastos de traslado y mantenimiento’, los que serán integrados al costo total del ‘ejercicio financiero’ llamado operación o cirugía de trasplante. 

No todo es tan peor, como dicen por estos rumbos rurales, ya que existe la posibilidad de negarse a ser donante. Para ello, se requiere acercarse a alguna de las notarías que hay en su ciudad, que son esos boliches donde cobran por poner una firma y un timbre aunque el firmante no tenga la más remota idea de qué  fue lo que firmó… pero cobró, y ese es el cumplimiento que exige la ley respectiva. Bien, no nos perdamos en minucias. En esa notaría usted puede establecer ‘legalmente’ que no será donante y que deberán sepultarlo o incinerarlo (una vez muerto, por cierto) con todos sus colgajitos colocados donde estaban cuando a usted lo parieron. Y aquí comenzamos con los problemas. 

¿Cómo se establecerá el precio en la notaría si alguien desea ser donante solamente de una cuarta parte de su cuerpo? Imagínese que un tipo le pide al notario: “haga el documento señalando que yo no soy donante de corazón, hígado, córneas, testículos ni riñones… de todo lo demás sí soy donante”. ¡Quiubo! … ¿cómo le queda esa situación a la ley? Además, si esa misma persona va documentar oficialmente su no donación, pero restringiéndola a una parte de su humanidad, resulta obvio que el precio notarial a cobrar debe ser menor que si documentara una no donación al cien por cien. ¿Ven que ya comenzamos con las dificultades? 

Ahora bien, si lo anterior parece de difícil solución, lo que viene de aquí en adelante es todavía más peliagudo y denso, porque clínicas y hospitales deberán exponer a la vista de la clientela un listado de los precios o valores de cada órgano humano, tal como se observa en supermercados y carnicerías,  indicando su categoría: V (primera calidad)…D (calidad de segunda)…  y C (de ‘relleno’, de ‘apuro’, o de tercera categoría). Lo mismo deberá ser exigible en relación al ‘grado de utilidad’  en el cuerpo humano, ya que hay órganos de importancia vital y los hay también de significación menor, de esos que podrían ni siquiera existir y al ser humano  nada le ocurriría, al menos, nada grave, o nada que ponga en riesgo serio su existencia (como las amígdalas, el apéndice, una oreja, etc.). 

No lo tome a la chacota amigo lector, porque lo anterior es extremadamente serio e importante. Debe considerarse que la calidad de un órgano tiene directa relación con la calidad de vida del donante, ya que, por ejemplo, es muy distinto el hígado de una persona abstemia al de un “carretero chelero” que se distinguió en vida por un extenso kilometraje de sandungueo. Ahí estaríamos frente a un hígado categoría V (el primero), frente a otro de categoría D o C (el segundo), diferencia que obviamente se reflejará en el precio de mercado de uno y de otro. 

Así, entonces, tendríamos un stock de órganos provenientes de personas muy diversas, lo que se traduce en precios también diferentes, ya que la oferta sería variada, y los valores o precios  (¿IVA incluido?, es otra duda para el legislador) tendrían directa relación con la calidad existencial del donante, así  como el estado por uso o kilometraje, ya que donantes carreteros, caseros, mamertos, macabeos, puteros, vírgenes, sedentarios, deportistas, viajados, gourmets, jóvenes, adultos, viejos, fascistas, comunistas, socialdemócratas, cristianos, ateos, etc., poseen órganos acordes a la calidad de vida de cada uno de ellos. 

¿Se entiende hasta aquí el cúmulo de dudas de mi gente vecina en mi terruño rural?  Espero que sí se entienda, porque me resisto a hacer la consulta que me recomendó don Kelito, muy preocupado por cierto órgano suyo, el que de acuerdo a su propia opinión debería avaluarse en alto precio ya que es muy demandado –según me confidenció- por muchas damas de esta provincia. Kelito se refiere claramente al tamaño y grosor de ese órgano, aunque guardó silencio cuando le comenté que, posiblemente, las clínicas cobren muy caro por ese mismo órgano, de buen tamaño,  aunque definitivamente más joven y con poco uso. En fin… otro problema para el legislador. ¿No dije que era confusa esta cuestión de hacer ley tamañas situaciones? 

Además, ¿operará el SERNAC en caso de que se compre un  órgano y este no funcione debidamente? ¿Cuál será  la garantía que asista al comprador? ¿Devolución del dinero o reposición con otro órgano? (ya que la ‘reparación técnica’ en estos casos es imposible). 

Y, por último, quienes legislen este tema deberán poner especial énfasis en la obligatoriedad de clínicas y hospitales en contar con listados de precios que estén a la vista del cliente, en los que también deberá especificarse otras cualidades del producto, como se propone en el cuadro siguiente (aunque el libre mercado permite que los valores sean distintos de una clínica a otra, para que así no haya colusión al respecto). 

Listado de Precios de Órganos 

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Queda a criterio y sabiduría del lector el precio que debería cobrarse por cada uno del resto de órganos posibles de trasplantar, pero debe dejarse prístinamente establecido que los precios indicados –así como el asunto a legislar- se constreñirán exclusivamente al valor de cada órgano, y no necesariamente al costo total de la sumatoria “compra de órgano y operación financiera en la clínica” (o intervención quirúrgica para el trasplante, más la hotelería y otras minucias), porque ello es materia exclusiva de la libertad de precios, misma que necesariamente debe existir también para la familia del donante al momento de entregar órganos a establecimientos hospitalarios.

“Nada es gratis”, dijo el presidente Piñera hace algún tiempo. Entonces, ¿por qué clínicas y hospitales deberían hacerse de órganos gratuitamente si luego cobrarán caro por ellos? Materia para el legislativo.

En definitiva, mis vecinos tienen razón. El tema se encuentra aún en pañales y amerita larga discusión y afinamientos antes de convertirse en ley.  Pero, no se tome en serio nada de lo descrito en este artículo, amigo lector, porque es sólo jaraneo derivado de una larga noche de insomnio.

Originalmente publicado en   www.g80.cl

3 thoughts on “Donación obligatoria de órganos, ¿por qué es ‘gratuita’ y no materia de libremercado?

  • 03/10/2013 at 11:21 pm
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    No me había dado cuenta hasta qué punto la mercantilización de la medicina podía oscurecer el altruísmo que debería ser la base del acto de donación.
    Estoy de acuerdo con la donación (ya era donante antes de esta ley) pero su simpático ejercicio matemático me ayuda a comprender algunas de las aprensiones de quienes están reticentes.
    Creo que esta es otra oportunidad para volver a pensar en el sistema de salud que queremos. Vuelvo a constatar que no tenemos un sistema de salud sino un sistema de gestión económica de enfermedades, disponible sólo para los consumidores que pueden pagarlo. La salud pública no se puede sostener de este modo. Ya no más.

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  • 26/03/2017 at 7:01 am
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    el día de ayer la cree y creo que si la cancelo me devuelven el dinero verdad!!!!

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