El dilema actual: ¿Quién miente más?

Por Trinidad Lathrop  (@MattyLL)

Daniel Matamala advierte del peligro de ciertos grupos que, organizados, crean noticias falsas, lo que convierten en un suculento negocio, gracias a la publicidad que consiguen. Y sí: son un riesgo. Por tanto quienes usamos internet para informarnos y/o informar a otros, debemos ser cuidadosos.
No difundir mentiras, y si tenemos dudas, hacerlas notar en los posteos.

Pero esto me merece varias reflexiones.

En Chile se ha usado la mentira para hacer política más que nunca antes. Ejemplos hay muchos: desde el “¡¡Cumplimos!!” de Mañalich y las listas de espera en hospitales, hasta el Audi de Camila Vallejo, las decenas de millones del negocio de sus padres con La Moneda, decir que Giorgio Jackson fue candidato por la Nueva Mayoría… cosas como esas son habituales… Se hace un meme y la gente lo replica. Personalmente, he aportado documentos para desmentir publicaciones falsas y, sin embargo, quien lo publicó lo mantiene, no lo edita y defiende y difunde la mentira. Hay un tema ético bastante importante ahí, que da para un análisis más profundo. El lema pareciera ser: “Todos mienten, ¿por qué yo no, si sirve a mis ideas?”.

Pero la prensa no lo hace mejor.

La frase “libre quedó el sujeto que (ponga el delito que quiera) “, cuando en realidad el tipo quedó con cautelares y el juicio recién está comenzando… Han logrado crear la falsa sensación de que en Chile los que delinquen no van presos, a pesar de que tenemos las cárceles abarrotadas y penales especiales para personas que recién están siendo juzgadas, o sea, legalmente son inocentes y ya están presos, a veces por años.

Y eso lo hace la prensa tradicional, no las redes sociales.

Fue la prensa, en este caso la revista Qué Pasa, la que publicó una noticia con dichos que se saben falsos y que las policías y la fiscalía descartaron, sobre un supuesto pago a Bachelet en el caso Caval.

Pero aún hay gente que lo repite.

Y fue la prensa.

Es la prensa la que entrega los datos de las encuestas tergiversados, recortan los gráficos, cambian la pregunta para hacer parecer que la respuesta ciudadana es otra; en fin, la prensa miente todos los días.

Los titulares no se condicen con la noticia real, el texto que aparece en los informativos de la televisión a veces dice lo contrario de lo que está diciendo la noticia. El Mostrador, El Mercurio, la Segunda y la Radio Bío Bío merecen una mención deshonrosa en esta categoría. Incluso reviviendo noticias, en columnas de opinión, que ya fueron descartadas como falsas. Tere Marinovic, Cecilia Pérez y Sergio Melnick son ganadores indiscutibles cuando se trata de argumentar con noticias falsas su “opinión”. Cecilia Pérez dijo en Estado Nacional, sin ni arrugarse, que “Las Islas Vírgenes no son un paraiso fiscal”. Al mismo tiempo, son geniales a la hora de victimizarse, recurriendo al “tengo derecho a opinar” cuando les reclamamos por eso, que no es más que otra forma de mentir. Por cierto: sí tienen derecho a opinar, incluso a mentir, pero no a exigirnos que no les enrostremos sus mentiras.

Es la prensa formal la más dada a inventar noticias falsas. Un periodista de canal 13 inventó un atentado incendiario, lo que luego no tuvo ninguna repercusión para él. Una falla eléctrica fue convertida, en vivo en el noticiario de la tarde, en un atentado de encapuchados… y el tipo sigue en TV.

Pero no solo inventando noticias miente la prensa: buena parte de la prensa formal -debido a que recibe dinero de grandes empresas por concepto de avisaje-  no informa y oculta o minimiza deliberadamente cierta información. No cubrieron en vivo manifestaciones en contra de las AFP, no hablan de las huelgas de trabajadores de grandes empresas. Hoy mismo callan sobre la huelga de los trabajadores de Homecenter… La más grande en Chile en años: casi 9 mil trabajadores en huelga… Pero nada, no dicen nada.

¿Mienten las redes sociales? Sí, mienten. ¿Hay gente que difunde mentiras a propósito? Sí, la hay. También mienten aquellos que cuentan las noticias a medias. ¿Hay personajes dedicados a inventar noticias, con fines económicos y/o políticos? Los hay, están activos y todos los días arrojan un par de mentiras que se viralizan.

Pero la gente ve televisión, la gente lee los titulares de los diarios a la pasada. Y ahí están las más grandes mentiras. Día a día, un gran bombardeo de mentiras.

Así es que comparto lo que dice Daniel Matamala sobre lo peligroso que es difundir cualquier cosa que se lee en redes sociales. Pero el llamado debe ser a tener una actitud crítica ante lo que llega, tanto de los usuarios de internet como de la prensa formal. No son muy diferentes a la hora de tergiversar o mentir para crear realidades inexistentes, y la prensa formal crea opinión. Si lo hace en base a información falsa, causa un daño que puede ser irreversible.

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