Infidelidad, una realidad latente

Por Francisca Buzeta Abt

La infidelidad, se manifiesta por diferentes motivos y causas en la pareja. Al estudiar y entender estas causas podemos hacer un análisis más clínico de las conductas de hombres y mujeres, entendiendo así el desarrollo, causas, factores, por los cuales se repite una y otra vez mas la infidelidad en los humanos.

La construcción de pareja implica acuerdos y renuncias a partir de códigos legales, religiosos y también culturales.

Las exigencias modernas nos hacen jugar nuevos roles de géneros, en una sociedad de consumo permanente, todo rápido, ahora, estar siempre listo, lo cual produce innegables efectos en las parejas actuales. Un mayor empuje hacia el hedonismo y las satisfacciones inmediatas, hacen de la pareja cada vez más una situación y una base más frágil. La sexualidad se ve envuelta cada vez más en demandas de ambos integrantes en buena medida a causa de los medios de comunicación. Toda esta información tan masiva que nos llega de todas partes solo ejerce una presión, la cual nos hace estar en un permanente campo de vulnerabilidad, de romper compromisos y lazos afectivos con nuestra pareja.

En la vida las personas tenemos varias parejas desde que nos ponemos a pololear en adelante. Muchos empiezan a tener más de una pareja o relaciones paralelas. Es acá donde se desarrolla el tipo de apego que tuvimos desde niños, este influye mucho en que una persona sea más fiel que otra.  Estos por lo general en su vida adulta tienen mayor seguridad y no sucumben en la tentación tan fácil.

Otro rol importante es el factor que se construye en pareja, aquellos que tienen roles muy rígidos, como que el marido sea solo el proveedor y la mujer se encargue de la crianza, son más vulnerables a la infidelidad.

Con los años las relaciones tienden a colapsar y las personas buscan liberarse es decir encontrar alguien que los haga sentir distintos y que los salve de la rutina.

La incorporación de la mujer al campo laboral y su mayor protagonismo social han hecho que aumenten sus exigencias en cuanto a lo que esperan de los hombres. Hoy exigen sexo de calidad y que estos sean tiernos y preocupados, muchos hombres ante estas exigencias se sienten presionados y se dan por vencidos y deciden calmar su angustia con otra mujer.

Otro factor que influye es que las familias son mucho más cerradas que antes. Papás e hijos se cargan lo bueno y lo malo sobre sus hombros y de la pareja. Este gran peso cansa a las personas y motiva a que busquen la felicidad en otro hogar.

Un momento en que las relaciones suelen ser más vulnerables es el periodo de embarazo y lactancia. Las parejas que están más frágiles pueden tener problemas de infidelidad en este periodo.

La fantasía de ser madres puede llevar a un decaimiento del deseo sexual y muchos hombres buscan escapar de esta situación a través de una relación paralela.

La genética podría ser responsable de la infidelidad en el caso de los hombres. Se trata del GEN 334 que gestiona la vaso resina hormona que se produce naturalmente por ejemplo con los orgasmos, según un estudio del instituto Karolinska de Estocolmo.

Aunque los investigadores dicen esto, no es estar condenados a fracasar en una relación, pero sí aumenta la probabilidad de que ocurra y de que sea más infiel.

Las infidelidades afectan de manera importante al matrimonio o cualquier relación que establecía un compromiso. Una vez cometida, lo más probable nada será lo mismo. Se recomienda vivir una etapa de duelo, sanar la herida, sacar la costra si es necesario y sacar toda la pus y recicatrizar. Puede ser con ayuda de un profesional, para evitar acuerdos entre cónyuges que muchas veces solo llevan a agresiones con el tiempo.

Es importante que cada uno logre entender por qué se produjo esta traición y asumir el cambio que implica la reconstrucción del vínculo. Más que del perdón se debe buscar y hacerse cargo de lo que cada uno erró, de lo que no se hizo cargo, lo que sus ojos no le permitieron ver, hasta romper el vínculo.

Cada uno es un ser y acá muchas veces el problema es la posesión sobre el otro, el afán de ser dueño del otro. Se mata en esta ideología la confianza y esta es el campo del amor, sin confianza y libertad de decir y expresar, sin la complicidad para juzgar y aceptar la realidad. El compromiso de pareja requiere de renuncias, es cierto, pero requiere confianzas para hablar y aceptar lo que nos pasa, para transparentar nuestras emociones, para ser acogido por el otro.

Ojalá que las nuevas parejas del posmodernismo se den la posibilidad de no seguir construyendo en el dicho “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Podríamos cambiarlo por “No hay mas ciego que el que no quiere ver”.

Los invito a construir una pareja sobre la base de que nunca nadie más nos hará sentir traidor.

 

 

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