Lo inútil de lo útil

Por Fidel Saavedra Bravo

@fidelsaavedrab

¿No será  que la búsqueda frenética de lo útil nos está pasando la cuenta? La situación que se vive actualmente con la crisis de la industria salmonera y las protestas en Chiloé es bien ilustrativa.

Imaginemos la siguiente escena: un hijo acaba de salir del colegio. Tiene excelentes notas, es aplicado y puede estudiar gratis ya que cumple con los requisitos para ganarse varias becas que otorga el Estado. La familia se reúne a almorzar después de haber visto los resultados de la PSU y con justificado orgullo se imaginan ver al hijo convertido en ingeniero, doctor o cualquier profesión que le asegure un brillante futuro. Cuando están en el postre, el hijo les anuncia que quiere ser actor. En la secuencia posterior, el padre y la madre están con la boca abierta y el almuerzo les ha provocado una indigestión fulminante, ya que no pueden entender como a su hijo tan mateo se le ha ocurrido tal barbaridad.

Esta pequeña anécdota sirve para destacar un hecho dramático: las humanidades en nuestro país y en el mundo están bajo fuego cruzado. Universidades de prestigio centenario como Cambridge, Oxford o Harvard recortan o derechamente eliminan carreras artísticas y literarias en beneficio de otras consideradas más “útiles” y rentables. Los programas de postgrado más exitosos de nuestras universidades son los MBA, en los cuales la Economía, convertida en ciencia y credo dogmático, explica todo el comportamiento desde la perspectiva del homo economicus. En Chile alguna vez se dejó de enseñar Educación Cívica porque era necesario formar consumidores conscientes, un verdadero oxímoron. Aprender la conformación del Congreso, la forma de elegir autoridades, o requisitos para ser diputado fueron consideradas nimiedades por los profetas de la sociedad de mercado, más preocupados de que supiéramos como manejar tarjetas de crédito y administrar nuestras deudas, cosas por cierto muy útiles.

El énfasis en aprender aquello que se considera útil y beneficioso para nuestros bolsillos es hoy una constante. Si estudio idiomas, especialmente inglés, es porque quiero rendir el TOEFL y sacar un Magister en negocios. La cantidad de becas para estudios científicos y técnicos es inmensamente superior a las destinadas a estudios humanísticos o artísticos, como se puede comprobar entrando a los portales de CONICYT o la AGCID.  Para explicar esta abismante diferencia, el Estado argumenta que siendo un país en desarrollo se necesitan más profesionales de áreas científicas, tecnológicas y de negocios, es decir, más útiles para reducir nuestro coeficiente GINI, subir nuestro IDH y parecernos más a las naciones líderes de la OCDE.

Nada parece escapar a esta obsesión por la utilidad que estamos viviendo, ni siquiera los denominados gestores culturales. Hoy en día la prosa reina sin contrapeso en la oferta de las editoriales chilenas, quedando la poesía relegada a un lugar simbólico, una reliquia del pasado que contrasta con la idea de que somos o fuimos un país de poetas y con dos Premios Nobel. No es casualidad que los libros de auto ayuda, de corte periodístico, informativo o histórico sean los  que lideran el ranking de ventas.

¿No será que la búsqueda frenética de lo útil nos está pasando la cuenta? La situación que se vive actualmente con la crisis de la industria salmonera y las protestas en Chiloé y otras regiones es sintomática. Sin duda, la creación e implementación de la  industria del salmón obedeció a un propósito muy útil: crear nuevos puestos de trabajo que a su vez incentivarían el consumo y contribuirían al desarrollo económico. Muy bonito en el papel, pero los hechos de estas semanas parecen desdecir tan nobles intenciones. Todo parece indicar que la industria salmonera y la extracción casi sin restricciones de recursos marinos realizada por grandes industriales pesqueros, y el consecuente daño a la pesca artesanal, están provocando justamente lo contrario de lo que se pretendió con su implementación.

Nos enorgullecemos de ser, o haber sido, el país mimado de las agencias internacionales de riesgo, la economía más pujante del continente donde las instituciones funcionan, o funcionaban, y estábamos libres de corrupción porque nos enfocábamos en lo bonito y lo importante, como dice Peter Veneno. La referencia es intencional, porque es posible que hayamos cultivado sin saberlo un veneno muy poderoso: el transformarnos en una sociedad que deja de lado el necesario balance entre la mente y el espíritu, todo por nuestra enfermiza búsqueda de la utilidad entendida como desarrollo económico, por la porfía de considerar a las humanidades y las artes como artículos suntuarios, actividades que realiza gente más bien floja, que no son verdaderos profesionales sino loquillas y loquillos simpáticos y buena onda pero que no califican como ciudadanos  verdaderamente útiles al país.

En su obra “Paideia. Los Ideales De La Cultura Griega”, el filósofo alemán Carl Jaeger describe a la educación en la Grecia antigua como una actividad que formaba tanto en conocimientos técnicos como humanísticos para lograr la areté, la virtud que haría a los habitantes de la polis ciudadanos que aportaran a la sociedad de manera equilibrada e integral.  Ciertamente, vivimos otra época y ha pasado harta agua bajo el puente. Sin embargo, no dejo de preguntarme si la hoy extinta Educación Científico-Humanista era tan mala como dicen. Tal vez la paradoja de nuestra actual obsesión por la utilidad es que puede terminar por transformarnos en un país de borregos incapaces de hacer otra cosa más que comprar, vender, endeudarse y contemplar con resignación las ruinas de nuestro esfuerzo, tal como ocurre hoy con las instalaciones salmoneras abandonadas allá en el Sur.

 

One thought on “Lo inútil de lo útil

  • 28/02/2017 at 11:40 am
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    Estimado colega.
    Luego de leer tu sabrosa columna llego a la conclusión de que los problemas de Chile son análogos a los que suceden Allende la coordinadora. Por ejemplo, la sigla NES o Nueva Escuela Secundaria es un operativo que se propone dar jaque mate a los residuos de Cultura clásica que aún sobreviven en la enseñanza media. Muy valioso tu proyecto, El Pilín.

    @alezarauza
    Prof en Castellano, Literatura y Latín
    También replicante y ciudadano de la República Galáctica

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