Mi manifiesto

Me llamo Sergio Elías Jadue Jadue, pero no siempre me llamé así.

Nací en La Calera, en 1979, como Sergio Cortés Jadue, pero decidí quitarme el apellido de mi padre, que nos abandonó cuando tenía 10 años y nunca más volvimos a saber de él.

Hice todos mis estudios en mi pueblo natal y aunque era muy desordenado, me iba bien. Y además lo pasaba bien, algo que siempre ha sido muy importante en mi vida.

Le debo mi amor al futbol a mi familia. Mis abuelos y tíos eran dirigentes de Unión La Calera.

Quise ser futbolista y estuve en las inferiores del club de mis amores, pero me echaron porque era malo. Ahí decidí que sería dirigente.

Mis abuelos llegaron de Palestina y eran muy tradicionalistas. Aún conservamos algunas de esas tradiciones, como las fiestas familiares, las comidas y los bailes. Para ellos el honor y la palabra empeñada eran muy importantes, pero yo decidí pasarme esa parte de las tradiciones por la raja.

Eran incompatibles con mi cargo de Presidente de Unión La Calera, primero, y de la ANFP, después.

En 1998 ingresé a estudiar Derecho, en una universidad chanta eso sí. Me echaron de la Universidad del Mar por flojo y ni siquiera fui capaz de sacar el título en la Universidad Marítima, ¡no cualquiera se hace esa, ¿ah?! Pero terminé la carrera y adquirí los conocimientos necesarios para poder robar y delinquir con el mínimo riesgo de ser atrapado.

El 2007 ya era dirigente de Unión la Calera y a los 27 años, el 2009, fui nombrado su presidente.  Pero ese era el primer paso: lo que yo realmente quería era llegar a ser presidente del fútbol chileno.

Siempre miré a la ANFP con los dientes afilados, pero se veía difícil la posibilidad de acercarme a ese botín.

Cuando vi a Bielsa “haciéndole un oso” a Piñera en La Moneda supe que tanto él como Harold Mayne-Nicholls caerían; ese agravio lo pagarían. Piñera se los cobraría, aunque eso significara que el fútbol se fuera al carajo.

Yo estaba en la lista de Jorge Segovia, presidente de la Unión Española en ese entonces y que postulaba a presidente de la ANFP, ese era otro malacatoso como yo.

En noviembre de 2010 ganó, pero eran tales sus yayas, que lo inhabilitaron; se armó una tole tole y se me dio la oportunidad de mariconearlo y quedarme con la presidencia. Por supuesto que la aproveché: era lo que había esperado toda mi vida.

Bielsa había condicionado su cargo al de Mayne-Nicholls, así es que renunció. Con eso el campo estaba despejado para hacer todos los arreglines que quisiera. Era enero del 2011 y estaba en el Olimpo, a los 31 años.

Al ser nombrado Presidente de la ANFP volvieron a reflotar los rumores sobre mis episodios de violencia hacia mi mujer e hijos.

La verdad es que de vez en cuando me ofusco y les doy un par de charchazos, pero no es más que eso. La María Inés no debió denunciarme por violencia intrafamiliar. El juez ordenó que fuera al sicólogo y todos hablaron de nosotros. Fue innecesario.

Con los éxitos en el mundial de Brasil y la Copa América, nadie se preocupó mucho de cómo manejaba las finanzas. Pero en mayo del año pasado el FBI arrestó en Suiza a cinco altos dirigentes de la FIFA y me involucraron directamente en casos de corrupción. Lo negué todo para ganar tiempo. Pero como sabía que mi caída era inminente, dejé de aparentar y simplemente robé. Tenía que asegurarme, así es que me llevé hasta los cuadros de la sede de Quilín.

La presión era grande y dejé la presidencia de la ANFP el 12 de noviembre del 2015. Decidí decir que estaba enfermo y viajé a EEUU la noche del 17 de noviembre.

Pero esa no era la verdad: el FBI me había contactado hace meses y me mostró las pruebas en mi contra. Me ofrecieron ser soplón, entregar a otros dirigentes de la FIFA y con eso reducir mi sentencia, porque seré acusado de “conspiración de crimen organizado, fraude electrónico y lavado de activos”.

Si, no sólo soy un delincuente, también soy un sapo.

Mi sentencia se conocerá el 17 de junio de 2016. Mientras: playa, piscina, libre, sin trabajo, short, chalas, sol, arena= Vacaciones. Y el resto que se vaya a la CSM. 🙂 

 

 

 

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