Mitos urbanos de relaciones sexuales

Por @pelvica

No quiero esta vez analizar mitos sexuales, esas falsas ideas globales sobre sexo que por mala praxis de cuarto fuimos transmitiendo (y quizá seguiremos transmitiendo) de generación en generación. No, de eso ya se ha hablado, escrito, tuiteado y televisado, con y sin certificado de sexólogo homologado. Hasta me atrevería a decir que algo hemos avanzado en esto de des-deificar y desmitificar la sexualidad. Como mínimo ya todos sabemos donde está el clítoris, cómo llegar al punto G femenino y masculino, que la virginidad no es anticonceptiva, que existe la eyaculación femenina y que el sexo oral también transmite ETS, entre otros.

Lo más cercano a un mito urbano de relación sexual es la leyenda urbana, la típica historia de terror que no le ocurrió a nadie en realidad, pero que todos tenemos un amigo de un amigo de un amigo que dice que realmente le ocurrió. A nivel regional (hablando en serio de la región sur, no de la cama) tenemos varios para nombrar: el pombero, el chupacabras, el viejo de la bolsa, el ratón Pérez y hasta papá Noel.

A nivel global hay todavía más, aunque esta vez -en vez del espíritu que no quiere compartir la casa, la persona enterrada viva que vuelve a vengarse de quienes participaron en el funeral o el asesino serial de parejas calenturientas ensayando un mal polvo de auto en un descampado- intentaré enumerar algunas de esas creencias populares, casi parte del folklore de relaciones sexuales contemporáneo.

El hombre que te llama después de coger.

La mujer que no te llama después de coger.

La pareja liberal que nunca siente celos.

El orgasmo de quien toma fotos y videos mientras tiene sexo.

Las citas a ciegas que terminan en matrimonio.

La mujer trans que no cobra por sexo.

El hombre gay monógamo.

La lesbiana femenina.

El polvo cybernético que se vuelve polvo real.

La mujer delgada que tiene cybersexo.

La vulva de más de 40 que se siente como la de una niña.

El hombre casado que deja a su esposa por su amante.

El pene de 25 cm que no duele por el orto.

La tercera del trío que no intenta algo con tu pareja.

Seguramente me he olvidado de algo, así es que por favor dejen en los comentarios todas las otras que les vengan a la cabeza, al corazón o al calzón, en un intento conjunto de identificarlas hasta erradicarlas para siempre.

Quizá detrás de esas relaciones que no existen, o de esos personajes eróticos casi fantasmales que podrían existir o no, se esconden los verdaderos tabúes, nuestros miedos sociales más íntimos, todavía sin escalar a la calidad de mito, apenas leyenda o superstición de cama. A los viejos mitos de relaciones seguirán sumándose nuevos, a medida que se vayan desarrollando nuevas formas de relacionarse.

O quizá ese sea mi propio mito urbano de relaciones: que algún día, placer mediante, el mito sexual dará lugar a las realidades sexuales y la creencia dará lugar al disfrute.

 

One thought on “Mitos urbanos de relaciones sexuales

  • 04/07/2016 at 10:36 pm
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    Lamento decepcionarte, pero varios de tus supuestos mitos, no son tales.
    Me pareció especialmente grave el de las mujeres trans, que demuestra prejuicios e ignorancia. Es una agresión gratuita a gente que sufre mucho y lo que menos necesita es ser estigmatizada.

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