Turnos cortados: ¿Inicio de la desregulación laboral?

Por Gabriel Corcuera

Con fecha 30 de mayo de 2016, se publicó en el Diario Oficial la ley 20.018 que adapta normas laborales al ámbito del turismo, proyecto que fue aprobado casi por la unanimidad de los señores diputados y senadores, incluyendo entre los que aprobaron la norma, a parlamentarios de todos los sectores políticos. No me explico qué razón de Estado se habrá invocado para aprobar una norma que no beneficia a nadie. No beneficiará a los trabajadores, pues se establecen normas aberrantes, como  la posibilidad de que puedan trabajar hasta por más de 14  horas diarias, y será también perjudicial para los empresarios, pues la norma será fuente de problemas, ya que es ambigua y deteriorará aún más las relaciones laborales.

Es  una realidad reiteradamente comprobada que las buenas relaciones entre trabajadores y empresarios aumentan la productividad de las empresas. Sin embargo, para lograr tener esas buenas relaciones, se requiere el respeto de los derechos y  las necesidades de ambas partes.

Algunas formas de abuso en contra de los trabajadores, principalmente los gastronómicos, han sido los turnos cortados, excesos de jornadas, no otorgamiento de los descansos en al menos dos domingos en el mes, etc.

El 8 de enero de 2013, el ejecutivo envió al parlamento un proyecto de ley sobre la materia, que conculcaba gravemente los derechos de los trabajadores, situación que el redactor de estas líneas analizó en una columna de opinión en este mismo medio (ver: http://www.elpilin.cl/legalizando-la-esclavitud). Ambas Cámaras le introdujeron importantes modificaciones para “suavizarlo” pero, aun así, el proyecto es regresivo en grado sumo, pues se quitan derechos a los trabajadores, como por ejemplo reducir el número de domingos de descanso, se aprueban los turnos cortados y otros.

Actualmente, los trabajadores gastronómicos  deben cumplir con la jornada semanal común de 45 horas y pueden trabajar hasta dos horas diarias extraordinarias. Los trabajos efectuados en días domingo o festivos, se compensan con un día por cada uno que trabajaron, pero al menos dos domingos al mes deben ser de descanso. A esos 24 domingos se les deben sumar otros 7, otorgados por la ley 20.823, de 7 de abril de 2015, lo que da un total de 31 días domingo en el año y, sin embargo, esta ley, sin explicación alguna, durante su discusión parlamentaria, los reduce a 29 en el año o a 15 en el semestre.

Respecto del turno cortado, se establece que los trabajadores podrán pactar la interrupción de la jornada diaria de trabajo por más de media hora y hasta por cuatro, en tanto la suma de las horas efectivamente trabajadas no sobrepase los límites semanales y diarios señalados en los artículos 22 y 28 (del Código del Trabajo). El artículo 22 dispone que la jornada semanal de trabajo,  no podrá exceder de 45 horas y el artículo 28  dispone que ese máximo semanal no podrá distribuirse en más de seis días ni en menos de cinco y, agrega el mismo artículo, la jornada ordinaria no podrá, en ningún caso, exceder de diez horas por día. A esto pueden sumarse las horas extraordinarias, las que no pueden exceder de las dos horas diarias. En otras palabras, la suma de las horas diarias de trabajo, ordinarias y extraordinarias, no pueden sobrepasar las doce horas. Sin embargo,  la norma aprobada establece que la jornada se puede interrumpir hasta por cuatro horas cada día y esas horas no serán imputables a la jornada diaria. Eso quiere decir que si la jornada semanal de 45 horas se distribuye en 6 días, que es lo habitual, la jornada ordinaria de cada día será de 7 horas y media, más la media hora de colación, lo que da ocho horas diarias  Se suman las cuatro de interrupción, que no serán  imputables a dicha jornada, lo que da 12 horas  de permanencia en el local. Si se trabajan horas extraordinarias, la permanencia en el local será de 14 horas. Si la jornada semanal se distribuye en cinco días, la situación es aún peor. Además, debemos considerar que lo normal es que el trabajador se demore dos horas y más en su tiempo de viaje de su hogar al trabajo y otras dos para el regreso, de lo que resulta que el trabajador dispondrá de unas ocho horas cada día para descansar y estar con su familia, a lo que debe agregarse que puede trabajar hasta tres domingos seguidos.

Esta nueva distribución de la jornada se aplicará, señala la norma, al personal que atienda directamente a público, pero el inciso cuarto del nuevo artículo 34 bis, dispone que se podrá incorporar al pacto a otros trabajadores, que sean de difícil reemplazo, o sea, a todos.

Este período de interrupción de la jornada se deberá pagar y la cifra mencionada por varios parlamentarios será de $128.000 mensuales.

El nuevo artículo 34 bis señala que el empleador no podrá requerir de su parte (sic), en el lapso de interrupción, la prestación de ninguna naturaleza. Es ambigua la redacción. ¿Si no puede pedir de su parte, quiere decir que puede pedir de parte de otro o que si él no lo puede pedir, sí lo puede ofrecer el trabajador? La Dirección del Trabajo deberá dar instrucciones al respecto.

La señora Ministra del Trabajo, durante la discusión del proyecto en el Senado, señaló que “….., la normativa se orienta a formalizar una serie de prácticas que se desarrollan en la informalidad, a fin de proteger debidamente las condiciones de empleo y remuneraciones de los trabajadores.” Eso es cierto. En el sector gastronómico se infringen regularmente las normas sobre descansos y otras, pero la solución no es legalizar la conducta irregular, sino fiscalizar el cumplimiento efectivo de las normas. Siguiendo ese mismo camino, si se deroga el Código Penal, se acabarían los delitos.

En otro momento de la sesión, al hacer uso de la palabra el Senador Harboe señaló textualmente: “Señor Presidente, quiero felicitar al Gobierno y agradecerle por el avance registrado en este importante proyecto de ley. Pocas iniciativas tienen aplicación práctica tan inmediata como esta”.

Claro que tiene una aplicación práctica mucho más inmediata de lo que el Senador cree, pues este vicio del no respeto de las limitaciones de la jornada laboral es antiguo.

Esto es un retroceso, desde todo punto de vista.

El senador Allamand formuló diversos comentarios y entre ellos el siguiente: “Como se ha dicho, este es un gran avance para los trabajadores del sector turismo, particularmente para los garzones. Para que quede claro lo que ello significa, desde un punto de vista económico, cabe tener presente que un trabajador de restaurante que cumple un turno “cortado” de cuatro horas, muy habitual -de 10 a 14 y de 18 a 22-, va a recibir, precisamente por ese lapso, una cifra no inferior a 128 mil pesos al mes, considerando cinco días a la semana. Este es un importantísimo aumento de remuneraciones, que se agregará a lo que ya está ganando. Y el incremento será incluso mayor según la negociación que se efectúe”.

En suma, podemos concluir que este no sólo no es un avance, sino que  un retroceso que atenta contra la paz social, sobre todo en un período de transformaciones profundas, que requiere el apoyo de todos. Las fuerzas de  los reaccionarios de siempre están haciendo su trabajo y es lamentable que la Nueva Mayoría se haya sumado a esta iniciativa de la derecha.

 

One thought on “Turnos cortados: ¿Inicio de la desregulación laboral?

  • 13/03/2017 at 1:45 pm
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    Necesito que alguien se contacte conmigo para ver que sucede al respecto de esta ley aprobada, la del artículo 34 bis, la cuál se determina que se deben de pagar al empleado las horas pasivas, hoy me encuentro en la inspección del trabajo, para hacer la denuncia al respecto, para el pago de estas horas, que además son muchas, años de turno cortado ni las gracias nos dieron. Favor de comunicarse conmigo vía email. Muchas gracias.

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