Wanderers – Colo Colo y la 31: nada que celebrar

Por @peropaquepoh

Tengo algo que decir sobre lo que pasó en Valparaíso con el (des)encuentro entre (el respetado decano) Wanderers y (mi querido y amado) Colo Colo. Porque yo siempre tengo alguna weaíta que decir, obvio. Pueden estar de acuerdo o no, pero esto siento.

A más de una semana, aún tengo sentimientos encontrados con esta 31. No pude ir al estadio, íbamos a ir con un amigo y por esas cosas de la vida, funó. “Por algo pasan las cosas”, dicen. Y nos quedamos sin poder comprar la entrada. Así es que, con mi vieja agarramos a mi sobrina y partimos a Valpo. Igual en metro. Queríamos llevarla a dar el típico paseo en lancha.

Llegando a Estación Miramar, el metro anuncia que suspende servicios, pero no nos dicen por qué, nadie sabía nada, así que seguimos a Valpo igual en micro. Lo primero que pensé fue: “el partido”. Cuando llegamos a Estación Puerto, cachamos ventanales rotos en edificios y todo el show. Yo ahí ya sabía que la cagá era por el partido, por Twitter había preguntado, pero seguimos porque sabía que a esa hora ya no había conga en el lugar a donde íbamos.

Hicimos nuestro paseo con la enana en lancha y después de vuelta pa’ la casa en metro, el último metro, porque iban a suspender el servicio. Había quedado la cagá, yo no cachaba la magnitud. Otro día quizás escriba sobre el descriterio del personal de MERVAL con el asunto de la detención de servicio.

¿Saben qué me duele del asunto? Cuando íbamos en metro a Valpo, iban familias enteras a la cancha, loco, felices. Familias colocolinas enteras, iba gente de Wanderers también, gente joven, sola o acompañada, pero mayoritariamente familias. Ningún drama. Escuché a más de algún papá preparando a sus cabros chicos mentalmente porque para muchos era SU PRIMERA VEZ EN EL ESTADIO, quizás pal viejo que iba a mi lado era su última vez, anda a saber tú. Hasta el himno escuché por ahí, el “Cantemos todos de Arica a Magallanes”, con voces de niños y adultos mezcladas en pura alegría.

Me llegó un reto por ahí de alguien por ir con mi sobrina chica a Valpo en día de partido. Y lo dije más temprano por Twitter: ¿Por qué tengo que quedarme en casa si hay partido? ¿Por qué no puedo salir en familia con mi niña? ¿Por qué no puedo andar tranquila por la ciudad? El tema es transversal a cualquier equipo, esto no pasa sólo en Wanderers, esto no sucede sólo en Colo Colo. Ni ocurre sólo en Valparaíso, sino que puede pasar en cualquier ciudad, y cualquier encuentro futbolero. En cualquier país del mundo, incluso esos que llamamos “desarrollados”.

El fútbol está enfermo hace rato, y es un reflejo de la sociedad actual: Egoísta, violenta y violentada, vulnerable. Pa mí esa enfermedad tiene nombre y apellido y se llama Desigualdad Social.

No sólo es la parte brava de la hinchada, son los dirigentes también, y un Estado irresponsable que legisla con medidas cortoplacistas que no sólo no funcionan, sino que causan más daño, porque no solucionan la enfermedad, sólo atacan los síntomas. Es prohibitiva, sólo castiga y no educa, como casi todo en Chile. En donde los réditos se siguen yendo a los inversionistas de los clubes, dueños de CDF, y otros que sólo dañan el fútbol y a su gente.

Nuestra realidad a nivel país hoy es que toda la mierda de sociedad que tenemos es una herencia de la dictadura, que la derecha aplaude y que la ex concerta se ha dedicado a mantener viva. La base de la delincuencia es la desigualdad social… pero es más fácil decirles flaites porque sí, cuando son consecuencia, y no una simple causante del problema. Hoy, social, financiera, y educacionalmente, estamos como el forro. Y tengo claro que hay prioridades, pero como dijo Jorge Valdano: “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”.

El día del encuentro nada funcionó, y todo lo que pudo salir mal, salió mal porque -Los hinchas “bravos” son ignorantes y están cegados por el opio que siempre se les ha dado, “matar o morir por los colores”;  -porque el Estado tiene una ley de Estadio Seguro como las pelotas; -porque la dirigencia del fútbol chileno no puede ser más corrupta y cochina.  La cagá del otro día, es una consecuencia de un sin número de factores, que nacen desde la desigualdad social.

Me he ido a meter a la GB sola, más de una vez, y jamás he sentido “miedo”.  Me cago en la parte turbia de la GB, pero puta que se pasa bien estando allí, siempre es mejor la galera pa’ uno. Pero hoy sí, sí sentí ese temor andando con mi enana (1 año 10 meses) y mi madre.

¿Puedo como hincha no estar feliz con la 31? Puta, sí, no estoy 100% feliz, vengan de a uno los weones que se creen “más hinchas que el resto” a decirme algo, me importa poco, se ciegan ante una situación que ya no da pa’ más por “defender los colores”. Me importa una raja. Hoy murió algo importante en mí, en el fútbol, en todo hincha quizás.

Hace años, era un sueño para cuando tuviera hijos, hoy no llevaría a mi sobrina al estadio, y si tuviera hijos tampoco. Los quiero lejos de la mierda, aunque me digan “hincha de –inserte canal pagado aquí-“, en casa están más seguros. ¡Felicidades! Lograron todo lo contrario a lo que querían: sacar a la familia del Estadio.

Sé que no puedo resumir todo un buen torneo de Colo Colo en los últimos partidos “reguleques”, ni en la cagá que quedó, que claramente no tiene nada que ver con el equipo. Pero no, pa’ mí no hay nada que celebrar hoy. Nada que celebrar porque tenís un torneo cochino con la más perra corrupción, y una copa manchada con sangre. Y con el dolor de familias enteras.

Hace tiempo entendí que la violencia social, y en este caso en el fútbol es, en parte, responsabilidad de todos. Hace tiempo dejé de decir “madres”, “monjas”, porque sólo genera más violencia. Algunos me llamarán “grave”, pero no me interesa seguir normalizando el asunto, ya basta de decir que el tratarse mal, “es parte de la cultura futbolera”, como leí por ahí. El más básico me mandará a la cocina, por ser mujer y no “saber de fútbol”, pero opino precisamente como eso: una hincha más, que no es experta, que vive, que siente, y a la que lo sucedido en Valparaíso le duele.

Espero celebrar la 32 un día no muy lejano, la voy a gritar por lo que me arrebataron ese día, a mí, y a miles de hinchas. Pero la 31 no, no la voy a celebrar, la voy a contar igual, obvio, ni weona, si son 31. Pero espero celebrar la 32 de Colo Colo, y ojalá con mi sobrina y mi madre en el estadio.

 

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